Los telegrafistas habían solicitado aumento de salarios a la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP) al no ser solucionadas sus demandas redujeron sensiblemente su ritmo de trabajo en forma de protesta además que su trabajo no fue respaldado por el estado ante el problema, cabe destacar que pese a que los telegrafistas ejercian un papel importante en la comunicación de los estados con otros lugares, no fueron considerados ni apoyados como lo requerían.
En respuesta a las actitudes de los telegrafistas el gobierno despidió a 27 trabajadores, a los cuales se les hacía responsables directos de la baja en la producción laboral. Cerca de 7 mil compañeros de trabajo de los 27 despedidos protestaron para que se les asignará el puesto laboral de nuevo ya que consideraron como una injusticia el despido de ellos, en esta ocasión no fueron reprimidos con violencia física, sin embargo los destituyen de su desorden en el cargo con el pretexto de causar polémica o desorden en el trabajo.
El final de este movimiento llegó el 22 de febrero cuando se reanudó el servicio de telégrafos, ya que una vez más las exigencias de los trabajadores fueron aceptadas por el presidente Ruiz Cortines, aumentandoles el salario y condiciones de trabajo favorables hacia ellos. Además cabe destacar que los telegrafistas se separaron el 7 de marzo de la Secretaría de Telecomunicaciones y Obras Públicas (SCOP), ya que no les otorgaron las peticiones económicas que necesitaron, para este momento los funcionarios ya habían renunciado a su cargo, ante el mal manejo de él.
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