El 2 de mayo de 1858 se inició este conflicto con la reunión de la Gran Comisión Pro Aumento de Salarios (creada en febrero) integrada por los delegados de las secciones ferrocarrileras del país, destacando las de Matías Romero (Oaxaca), Tonalá (Chiapas), Río Blanco y Veracruz (Veracruz); en la capital del país; y el 21 de mayo el gerente de Ferrocarriles Nacionales pidió a la asamblea un plazo de 60 días para resolver, regresando a los delegados a sus lugares de origen.
El movimiento se consolidó con la proclamación del Plan del Sureste el 12 de junio en Veracruz, con el que los trabajadores exigían un aumento de $350 mensuales, que contrastaba con los $200 que el gobierno y los líderes del sindicato habían pactado y el estallido de paros escalonados a partir del 26 del mismo mes.
La primera manifestación de protesta se llevó a cabo el 28 de junio en la Ciudad de México; como respuesta los granaderos atacaron a los trabajadores y disolvió la manifestación, en esta contienda se registraron dos trabajadores muertos, cientos de detenidos y más de 60 golpeados y heridos. El 1° de julio Ruiz Cortines llamó a la gran comisión y les ofreció un aumento de $215 y se aceptó la propuesta al reconocer la no intervención de los líderes charros del sindicato. Sin embargo el líder gobernista del sindicato ferrocarrilero (STFRM) Samuel Ortega así como sus seguidores iniciaron una campaña en contra de la subversión.
El 25 de febrero de 1959, ya con el nuevo presidente (Adolfo López Mateos) los ferrocarrileros retomaron las negociaciones, sin embargo este tampoco resolvió satisfactoriamente ya que sólo aumentó el salario para Ferrocarriles Nacionales, por ello se vieron obligados a declarar la huelga, pues para entonces los ferrocarriles aún eran un transporte barato, importante y muy utilizado en nuestro país.
El 25 de marzo se sumeron a la huelga el Ferrocarril del Pacífico, el Ferrocarril Mexicano y el llamado Terminal de Veracruz demandando un aumento similar. La huelga es declarada inexistente y se declara paro solidario de media hora en los Ferrocarriles Nacionales. Al día siguiente el sindicato propone levantar los paros a cambio del cese a la violación del contrato colectivo, pero el 27 comenzaron los despidos y aun cuando se continuaban las pláticas con el gobierno se procedió a la detención de Vallejo, de Hugo Ponce y Alejandro Pérez,el 28 de marzo.
En la noche el ejército ocupó todos los locales sindicales e instalaciones ferrocarrileras arrestando a 15 mil personas y despidieron a 9 mil. EL 3 de abril se reprimió en la capital una manifestación popular en apoyo a los ferrocarrileros y se detuvo a más de 300 personas.
El paro siguió desordenadamente hasta el 12 de abril, pero el día 15 el gobierno logró instalar una directiva sindical “charra”. Al restablecerse las labores, se inició la represión a los ferrocarrileros, muchos fueron despedidos y otros más fueron puestos en prisión, como el secretario general del sindicato Valentín Campa el 17 de mayo de 1960.
Con la presión gubernamental se separó el sindicato, en dos bandos enfrentados, los líderes representantes de los trabajadores combatiente y los nuevos líderes reconocidos por el gobierno y que estaban a su servicio.
Valentín Campa pasó más de diez años en prisión, asimismo el gobierno demostró su fuerza y que el desarrollo estabilizador favorecía a cierto sector de la población.
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